«Qué raro —dijo— que la gente se admire con las historias de personajes que lo único memorable que tienen son las desdichas que les pasan: sin ellas, no interesarían, ni existirían.»
Domingo, 1 de noviembre. 1953.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
«Qué raro —dijo— que la gente se admire con las historias de personajes que lo único memorable que tienen son las desdichas que les pasan: sin ellas, no interesarían, ni existirían.»
Domingo, 1 de noviembre. 1953.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Después me cuenta que la señora Bibiloni de Bullrich le dijo que estuvo a punto de separarse de su marido. ¿Por qué? Porque el marido encontró un departamento en la calle Uruguay y le pidió a ella que lo viera para decidir si se mudarían. «¡Era un sueño el departamento! Precioso, de buen gusto y mucho más cómodo que el que tenemos. Con una vista maravillosa, con sol, todo lo que usted puede pedir. Pero yo le dije a mi marido que yo no podía consentir en ese cambio. El departamento elegido era más chico que el nuestro. Mudarse hubiera sido reducirnos.
Una mujer como yo no puede aceptar eso. No sólo por el respeto que me inspiro yo misma, sino por mis hijos, por lo que debo a mi clase. Que yo me redujera sería sentido como una derrota de la clase que represento y, usted comprende, en estos momentos hay que tener mucho cuidado. Mi marido me dijo entonces que para seguir con el actual departamento yo debería participar en los gastos. Usted comprende, eso yo tampoco pude aceptarlo. Si participo en los gastos disminuyo mi argent de poche: y eso también es reducirse. Mi marido se puso hecho un loco, salió de casa y por una semana vaya uno a saber por dónde anduvo; pero volvió al fin y me dio las gracias y me dijo que yo era una mujer admirable y que le había dado una lección. Mis hijos también me felicitaron.» BORGES: «Y yo también la felicité. ¿Qué querés que hiciera con una mujer así?».
Sábado, 20 de junio. 1953.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Cuando le cuento esto a Borges, me refiere una anécdota de una batalla, en que la caballería perseguía a sablazos a los bolivianos; uno de estos se volvió y exclamo: «No sean ustedes groseros».
Lunes, 15 de junio. 1953.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Me asegura que es indispensable destruir todos los papeles porque el día menos pensado uno desaparece y los amigos le publican esas grietas y esos estigmas.
Domingo, 26 de octubre. 1952.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
¿Cómo sería el futuro de conversaciones con personas que hablan enserio de Fargue, que encaran el bicornuto dilema de elegir entre Aragón y Prévert, que imaginan que sólo hay tres posibilidades: catolicismo, comunismo, surrealismo? Como decía Borges la otra noche, las dos primeras doctrinas permiten, por lo menos, la redacción de libros; los franceses parecen no haber advertido que el surrealismo, valga lo que valga la teoría, impide en la práctica la producción de páginas legibles.
Jueves, 16 de octubre. 1952.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Habla de Flaubert: «A pesar de lo mucho que se esforzaba por escribir, las frases no le salían bien. Cae, como Lugones, en un estilo burocrático que apaga el interés del lector. No trata de ser interesante; la impresión que da no es de impulso, sino de insistencia en una materia ingrata. Después de leer La tentation de Saint Antoine a sus amigos, le dijeron que debía dejarse de asuntos grandilocuentes, que debía buscar una historia chata. Para contestar a esos amigos escribió Madame Bovary. Qué idea de la literatura y del arte. Llegó hasta a buscar la casa donde habían vivido Bouvard y Pécuchet. Qué diferencia con Henry James. Cuando a James le contaban una historia que le parecía que le daba tema para un cuento, una vez que había oído lo esencial acallaba a los narradores: no quería oír demasiadas explicaciones ni detalles; con lo esencial trabajaba su mente y un tiempo después producía un cuento. Un método más lúcido que el de Flaubert».
Viernes, 30 de mayo. 1952.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
BORGES: «La frase es una vergüenza, pero la gente va a emocionarse porque sabe que tiene que emocionarse. Esto es muy importante, sobre todo en el teatro, donde los efectos deben ser inmediatos. No importa que las bromas sean malas o que los momentos patéticos sean debilísimos; lo importante es que el espectador no tenga dudas sobre qué reacciones se esperan de él; lo importante es que sepa claramente cuándo debe reír y cuándo debe llorar».
Jueves, 13 de diciembre. 1951.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
La señora Bibiloni explica: «De pronto vimos una bola de fuego que avanzaba sobre nosotros. Los demás escaparon. Yo, con mi psiquismo, comprendí que no me pasaría nada. Después tuve que ir a la farmacia, porque salí con las piernas llenas de quemaduras».
Jueves, 6 de diciembre. 1951.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
BORGES: (…) Quizá no se pueda precisar cuando acaba el día y empieza la noche; pero nadie confunde el día con la noche.
Lunes, 5 de noviembre. 1951.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
BIOY: «Evidentemente la realidad produce con más abundancia mujeres inteligentes que mujeres hermosas. Tal vez la verdad sea más simple: la inteligencia es cultivable».
BORGES: «Pero la belleza también lo es. No es fácil ver mujeres lindas en los barrios pobres».
Viernes, 15 de diciembre. 1950.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
No buscaba el énfasis, sino la exactitud. "Si llovizna —decía (Goethe)— no agregaré truenos." Hay admirables metáforas para el poniente; él escribió "la hora en que las cosas cercanas se alejan": no será muy prodigioso pero es muy justo.
Sábado, 10 de septiembre
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Borges le contó a Martínez Estrada que habíamos recibido anónimos por la Antología poética. Martínez Estrada le dijo que «ya se sabe, todos los anónimos están escritos por Manuel Gálvez o por Ramón Doll, y que nadie está libre —ni Enrique Larreta».
Julio 1949
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
Hombre, deja de ser hombre si quieres llegar al Paraíso; Dios sólo recibe a otros dioses. Hombre, si no contienes el Paraíso, nunca entrarás en él. Ya basta amigo. Si quieres seguir leyendo, transfórmate tú mismo en el libro y en la doctrina.
ÁNGELUS SILESIUS (1624-1677).
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
En el enorme infierno sólo cabe una criatura: el dios que lo inventó.
L. de. C, Léttre a un Athée avec Délices (1803).
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Aterradora idea de Juana acerca del texto Per speculum in aemgmate: "Los placeres de este mundo serían los suplicios vistos al revés, en un espejo."
LEÓN BLOY, Le Vieux de la Montagne.
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Hoy que ningún habitante de Londres cree en el infierno, ¿qué hacer? ¿qué valla nos queda? La del honor, la de las leyes, aun la de la Divinidad que, sin duda, quiere que seamos justos, haya o no infierno.
VOLTAIRE, Dictíonnaire Vhilosophique (1764).
¿Por qué se ha llamado paraíso a la tercera hilera de palcos en la comedia y en la ópera? ¿Es porque estas localidades, las menos costosas, parecen destinadas a los pobres; y porque se afirma que en el otro paraíso hay muchos más pobres que ricos? ¿O es porque esas localidades, por ser muy altas, han merecido un nombre que. significa también cielo? Sin embargo hay alguna diferencia entre subir al cielo y subir a la tercera fila de palcos.
VOLTAIRE, Dtctioñnaite Philosophique (1764).
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Paraíso, la palabra nos llega del Oriente; de pardas, jardín, lugar delicioso, en idioma zendá.
FARREL DU Bosc, Nugae (1919).
El infierno no es obra de Dios, sino del hombre.
MARCEL JOUHANDEAU, Algebre des Valeurs Morales.
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿entonces, qué?
S. T. COLERIDGE (1772-1834).
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Los demonios me contaron que hay un infierno para los sentimentales y los pedantes. Ahí los abandonan en un interminable palacio, más vacío que lleno, y sin ventanas. Los condenados lo recorren como si buscaran algo y, ya se sabe, al rato empiezan a decir que el mayor tormento consiste en no participar de la visión de Dios, que el dolor moral es más vivo que el físico, etcétera. Entonces los demonios los echan al mar de fuego, de donde nadie los sacará nunca.
ADOLFO BIOY CASARES, Guirnalda con amores (1959).
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
Me he librado del soborno del cielo. Cumplamos la obra de Dios por ella misma; la obra para cuya ejecución nos creó, porque sólo pueden ejecutarla hombres y mujeres vivientes. Cuando me muera, que el deudor sea Dios y no yo.
BERNARD, SHAW, Major Barbara (1905)
Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares
“Libro del cielo y del infierno”
El debate público enfrenta con frecuencia a los partidarios del mercado y a los partidarios del Estado: ambos consideran el mercado y el Estado como competidores. Pero, sin embargo, el Estado no puede lograr que sus ciudadanos vivan (correctamente) sin mercado; y el mercado necesita al Estado: no solo para proteger la libertad de empresa y garantizar los contratos a través del sistema jurídico, sino también para corregir sus fallos. (…) Este análisis demuestra que el mercado y el Estado no constituyen alternativas, sino que, por el contrario, dependen el uno del otro. El buen funcionamiento del mercado depende del buen funcionamiento del Estado. Y a la inversa, un Estado que falla no puede contribuir a la eficacia del mercado ni ofrecerle una alternativa. Sin embargo, como los mercados, el Estado falla con frecuencia. Por múltiples causas.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
«¿Es mejor subvencionar la compra de un coche híbrido o la de una caldera ecológica?», la respuesta que se impone es que es mejor subvencionar la caldera ecológica, puesto que se trata de un equipamiento no visible por los otros agentes económicos, de suerte que los incentivos monetarios tendrán más efecto que en el caso del coche, cuya compra es visible por todos y, por tanto, el comprador tendrá en cuenta el peso del juicio social.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
Y, lo que es más dañino, esos etiquetajes hacen correr a la ciencia económica el riesgo de ser concebida como una ciencia sin consenso, cuyas enseñanzas se pueden obviar sin consecuencias. Significa olvidar que los economistas de alto nivel (sean cuales sean sus opiniones personales, que son diversas) están de acuerdo en muchos temas, al menos sobre lo que no se debe hacer, ya que no siempre están de acuerdo en lo que se debe hacer. Y menos mal, porque, si no hubiera una opinión mayoritaria, la financiación de la investigación en economía sería difícil de justificar a pesar de los colosales retos para nuestra sociedad que son las políticas económicas. Las investigaciones y los debates tratan, por el contrario —es lo propio de la investigación—, sobre temas que los economistas comprenden menos bien y que son, pues, propicios a alcanzar un consenso limitado. Y, no hace falta decirlo, el consenso puede y debe evolucionar a medida que la disciplina avanza.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
Retomando una observación que ya he hecho con motivo de la desigualdad, la conclusión que me gustaría sacar es que el mercado es en ocasiones el chivo expiatorio de nuestra hipocresía. No refuerza ni debilita por sí mismo nuestros vínculos sociales, sino que es un espejo de nuestra alma que pone de manifiesto unas realidades de nuestra sociedad o facetas de nuestras aspiraciones y preferencias que hubiéramos preferido ocultar, no solo a los demás, sino también a nosotros mismos. Podemos romper el espejo suprimiendo el mercado. Pero con ello lo único que hacemos es dejar en suspenso el cuestionamiento de nuestros valores personales y colectivos.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
A veces se enarbola la bandera de la indignación para imponer los propios juicios de valor y reducir la libertad de los demás. Así, durante mucho tiempo y en la mayoría de las sociedades, la relación sexual entre personas del mismo sexo o de razas diferentes era considerada inmoral por una mayoría de los ciudadanos. La respuesta a tales afirmaciones morales no es necesariamente otra afirmación moral —mi moralidad contra la de usted, que lleva al enfrentamiento y convierte el problema en irresoluble—, sino quizá, por el contrario, el razonamiento que empieza por preguntas sencillas: ¿dónde está la víctima?, ¿en qué se basa su creencia?, ¿hay algo que justifique allanar la libertad del prójimo que no sea la indignación que usted siente? Entiéndaseme bien: la indignación es muchas veces muy útil para indicar una disfunción de la sociedad o la inconveniencia de determinados comportamientos; lo que yo argumento es, simplemente, que no se puede quedar uno en ella, sino entender en qué se fundamenta.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
La economía, como toda cultura, ya sea música, literatura o deporte, se aprecia mejor cuando se comprende. ¿Cómo facilitar el acceso del ciudadano a la cultura económica?
Movilicemos a los economistas como transmisores de saber
Jean Tirole
En todo el mundo, los populismos, ya sean de derecha o de izquierda, están ganando terreno. Es difícil de definir el populismo debido a lo multiforme que es; sin embargo, una nota distintiva es su capacidad de aprovecharse de los prejuicios o la ignorancia del electorado. Juegan con nuestros miedos, la hostilidad ambiente hacia los inmigrantes, la desconfianza en el libre comercio, el rechazo a todo lo extranjero. Este aumento del populismo tiene, evidentemente, causas diferentes en cada país, pero la inquietud ante las mutaciones tecnológicas y del empleo, la crisis financiera, la desaceleración del crecimiento, el aumento de las deudas y de las desigualdades son factores universales. En un plano puramente económico, es asombroso constatar el desprecio de los programas populistas hacia los mecanismos económicos más elementales, por no decir hacia la simple contabilidad pública.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
El electorado se siente angustiado en un mundo en el que el mercado, figura anónima, prima; busca rostros que le protejan. Pero también debe admitir que nuestros gobernantes no son superhombres. Tiene que ser exigente cuando no ponen en marcha lo que es factible o útil, pero debe dejar de considerarlos incompetentes o «vendidos» cuando no hacen milagros.
Jean Tirole
“La economía del bien común”
“Bueno, yo digo que sí al idealismo, sí a la dignidad de la investigación pura, sí a la búsqueda de la verdad en todas sus formas, pero me temo que se llega a un punto en que se empieza a sospechar que si existe una verdad auténtica, es que toda la infinitud multidimensional del Universo está regida, casi sin lugar a dudas, por un hatajo de locos. Y si hay que elegir entre pasarse otros diez millones de años averiguándolo, y coger el dinero y salir corriendo, a mí me vendría bien hacer ejercicio –dijo Frankie”.
Adam Douglas
“Guía del Autoestopista Galáctico”
-Desde luego, la ciencia ha logrado cosas maravillosas, pero yo preferiría, con mucho, ser feliz a tener razón.
–¿Y lo es?
–No. Ahí reside todo el fracaso, por supuesto.
–Lástima –dijo Arthur con simpatía–. De otro modo, parecía una buena forma de vida.
Adam Douglas
“Guía del Autoestopista Galáctico”
Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas –la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera–, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.
Adam Douglas
“Guía del Autoestopista Galáctico”
Así es como uno muere, entre susurros que no oye.
Ernest Hemingway
“Las nieves del Kilimanjaro”
Desde que empezó a expresar lo contrario de lo que sentía, sus mentiras le procuraron más éxitos con las mujeres que cuando les decía la verdad. Y lo grave no eran solo las mentiras, sino el hecho de que ya no quedaba ninguna verdad para contar.
Ernest Hemingway
“Las nieves del Kilimanjaro”
Ahora estoy lleno de poesía. Podredumbre y poesía. Poesía podrida…
Ernest Hemingway
“Las nieves del Kilimanjaro”
En el siglo XVIII, el humanismo dejó de lado a Dios al pasar de una visión del mundo teocéntrica a una visión del mundo homocéntrica. En el siglo XXI, el dataísmo podría dejar de lado a los humanos al pasar de una visión del mundo homocéntrica a visión del mundo datacéntrica.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
El humanismo creía que las experiencias ocurren dentro de nosotros y que deberíamos buscar en nuestro interior el sentido de todo lo que ocurre, para así infundir sentido al universo. Los dataístas creen que las experiencias no tienen valor si no son compartidas y que no necesitamos (en realidad, no podemos) encontrar el sentido en nuestro interior. Únicamente necesitamos registrar y conectar nuestra experiencia al gran flujo de datos, y los algoritmos descubrirán su sentido y nos dirán qué hacer.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
Así, en los últimos setenta mil años, la humanidad primero se expandió, después se separó en varios grupos y finalmente volvió a fusionarse. Pero el proceso de unificación no nos llevó de vuelta al principio. Cuando los diferentes grupos humanos se fusionaron en la aldea global que es hoy, cada uno aportó la herencia única de pensamientos, utensilios y comportamientos que había acumulado y desarrollando a lo largo del camino.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
Al igual que el capitalismo y el comunismo, las democracias y las dictaduras son en esencia mecanismos que compiten para conseguir y analizar información. Las dictaduras emplean métodos de procesamiento centralizado, mientras que las democracias prefieren el procesamiento distribuido. En las últimas décadas, la democracia ha salido vencedora porque en las condiciones únicas de finales del siglo XX el procesamiento distribuido funcionaba mejor.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
Paradójicamente, cuantos más sacrificios hacemos para construir un relato imaginario, tanto más fuerte se vuelve el relato, porque deseamos con desesperación dar sentido a esos sacrificios y al sufrimiento que hemos causado. En política, esto se conoce como el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano».
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
La consideración tradicional del mundo como un pastel de tamaño invariable presupone que solo hay dos tipos de recursos en el mundo: materias primas y energía. Pero en realidad hay tres tipos de recursos: materias primas, energía y conocimiento. Las materias primas y la energía pueden agotarse: cuanto más las usamos, menos tenemos. El conocimiento, en cambio, es un recurso en aumento: cuanto más lo usamos, más tenemos.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
La afirmación de que la religión es una herramienta para preservar el orden social y para organizar la cooperación a gran escala puede ofender a muchas personas para las que representa, ante todo, un camino espiritual. Sin embargo, de la misma manera que la brecha entre la religión y la ciencia es menor de lo que solemos pensar, la brecha entre la religión y la espiritualidad es mucho mayor. La religión es un pacto, mientras que la espiritualidad es un viaje.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
Por lo tanto, al examinar la historia de cualquier red humana es recomendable detenerse de cuando en cuando y considerar las cosas desde la perspectiva de alguna entidad real. ¿Cómo sabemos si una entidad es real? Muy sencillo. Bastará con que nos preguntemos: «¿Puede sufrir?».
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
La historia no es una narración única, sino miles de narraciones alternativas. Siempre que decidimos contar una, también decidimos silenciar las otras.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
En la práctica, el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionamos demasiado la realidad, ello nos debilitará y no seremos capaces de competir contra rivales más perspicaces. Por otra parte, no podemos organizar con eficacia a masas de gente sin recurrir a algunos mitos ficticios. De modo que si nos mantenemos en la pura realidad, sin mezclar en ella algo de ficción, poca gente nos seguirá.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto para describir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla. Cuando los informes oficiales chocaban contra la realidad objetiva, a menudo era la realidad la que tenía que ceder el paso. Quienquiera que haya tratado con las autoridades encargadas de los impuestos, con el sistema educativo o con cualquier otra burocracia compleja sabe que la verdad apenas cuenta. Lo que está escrito en el formulario es muchísimo más importante.
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
«Qué raro —dijo— que la gente se admire con las historias de personajes que lo único memorable que tienen son las desdichas que les pasan: ...