La señora Bibiloni explica: «De pronto vimos una bola de fuego que avanzaba sobre nosotros. Los demás escaparon. Yo, con mi psiquismo, comprendí que no me pasaría nada. Después tuve que ir a la farmacia, porque salí con las piernas llenas de quemaduras».
Jueves, 6 de diciembre. 1951.
Adolfo Bioy Casares
“Borges”
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