Paradójicamente, cuantos más sacrificios hacemos para construir un relato imaginario, tanto más fuerte se vuelve el relato, porque deseamos con desesperación dar sentido a esos sacrificios y al sufrimiento que hemos causado. En política, esto se conoce como el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano».
Yuval Noah Harari
“Homo Deus”
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