16/1/21

mercado y estado no son enemigos

 El debate público enfrenta con frecuencia a los partidarios del mercado y a los partidarios del Estado: ambos consideran el mercado y el Estado como competidores. Pero, sin embargo, el Estado no puede lograr que sus ciudadanos vivan (correctamente) sin mercado; y el mercado necesita al Estado: no solo para proteger la libertad de empresa y garantizar los contratos a través del sistema jurídico, sino también para corregir sus fallos. (…) Este análisis demuestra que el mercado y el Estado no constituyen alternativas, sino que, por el contrario, dependen el uno del otro. El buen funcionamiento del mercado depende del buen funcionamiento del Estado. Y a la inversa, un Estado que falla no puede contribuir a la eficacia del mercado ni ofrecerle una alternativa. Sin embargo, como los mercados, el Estado falla con frecuencia. Por múltiples causas.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


qué es mejor subsidiar

«¿Es mejor subvencionar la compra de un coche híbrido o la de una caldera ecológica?», la respuesta que se impone es que es mejor subvencionar la caldera ecológica, puesto que se trata de un equipamiento no visible por los otros agentes económicos, de suerte que los incentivos monetarios tendrán más efecto que en el caso del coche, cuya compra es visible por todos y, por tanto, el comprador tendrá en cuenta el peso del juicio social.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


consenso en economía

 Y, lo que es más dañino, esos etiquetajes hacen correr a la ciencia económica el riesgo de ser concebida como una ciencia sin consenso, cuyas enseñanzas se pueden obviar sin consecuencias. Significa olvidar que los economistas de alto nivel (sean cuales sean sus opiniones personales, que son diversas) están de acuerdo en muchos temas, al menos sobre lo que no se debe hacer, ya que no siempre están de acuerdo en lo que se debe hacer. Y menos mal, porque, si no hubiera una opinión mayoritaria, la financiación de la investigación en economía sería difícil de justificar a pesar de los colosales retos para nuestra sociedad que son las políticas económicas. Las investigaciones y los debates tratan, por el contrario —es lo propio de la investigación—, sobre temas que los economistas comprenden menos bien y que son, pues, propicios a alcanzar un consenso limitado. Y, no hace falta decirlo, el consenso puede y debe evolucionar a medida que la disciplina avanza.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


el mercado chivo expiatorio de la hipocresía

 Retomando una observación que ya he hecho con motivo de la desigualdad, la conclusión que me gustaría sacar es que el mercado es en ocasiones el chivo expiatorio de nuestra hipocresía. No refuerza ni debilita por sí mismo nuestros vínculos sociales, sino que es un espejo de nuestra alma que pone de manifiesto unas realidades de nuestra sociedad o facetas de nuestras aspiraciones y preferencias que hubiéramos preferido ocultar, no solo a los demás, sino también a nosotros mismos. Podemos romper el espejo suprimiendo el mercado. Pero con ello lo único que hacemos es dejar en suspenso el cuestionamiento de nuestros valores personales y colectivos.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


las trampas de la indignación

 A veces se enarbola la bandera de la indignación para imponer los propios juicios de valor y reducir la libertad de los demás. Así, durante mucho tiempo y en la mayoría de las sociedades, la relación sexual entre personas del mismo sexo o de razas diferentes era considerada inmoral por una mayoría de los ciudadanos. La respuesta a tales afirmaciones morales no es necesariamente otra afirmación moral —mi moralidad contra la de usted, que lleva al enfrentamiento y convierte el problema en irresoluble—, sino quizá, por el contrario, el razonamiento que empieza por preguntas sencillas: ¿dónde está la víctima?, ¿en qué se basa su creencia?, ¿hay algo que justifique allanar la libertad del prójimo que no sea la indignación que usted siente? Entiéndaseme bien: la indignación es muchas veces muy útil para indicar una disfunción de la sociedad o la inconveniencia de determinados comportamientos; lo que yo argumento es, simplemente, que no se puede quedar uno en ella, sino entender en qué se fundamenta.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


movilicemos a los economistas

 La economía, como toda cultura, ya sea música, literatura o deporte, se aprecia mejor cuando se comprende. ¿Cómo facilitar el acceso del ciudadano a la cultura económica?

Movilicemos a los economistas como transmisores de saber

Jean Tirole

“La economía del bien común”


el populismo se alimenta de nuestro miedo

 En todo el mundo, los populismos, ya sean de derecha o de izquierda, están ganando terreno. Es difícil de definir el populismo debido a lo multiforme que es; sin embargo, una nota distintiva es su capacidad de aprovecharse de los prejuicios o la ignorancia del electorado. Juegan con nuestros miedos, la hostilidad ambiente hacia los inmigrantes, la desconfianza en el libre comercio, el rechazo a todo lo extranjero. Este aumento del populismo tiene, evidentemente, causas diferentes en cada país, pero la inquietud ante las mutaciones tecnológicas y del empleo, la crisis financiera, la desaceleración del crecimiento, el aumento de las deudas y de las desigualdades son factores universales. En un plano puramente económico, es asombroso constatar el desprecio de los programas populistas hacia los mecanismos económicos más elementales, por no decir hacia la simple contabilidad pública.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


son solos seres humanos

 El electorado se siente angustiado en un mundo en el que el mercado, figura anónima, prima; busca rostros que le protejan. Pero también debe admitir que nuestros gobernantes no son superhombres. Tiene que ser exigente cuando no ponen en marcha lo que es factible o útil, pero debe dejar de considerarlos incompetentes o «vendidos» cuando no hacen milagros.


Jean Tirole

“La economía del bien común”


la conveniencia de hacer ejercicio (dinero en mano)

 “Bueno, yo digo que sí al idealismo, sí a la dignidad de la investigación pura, sí a la búsqueda de la verdad en todas sus formas, pero me temo que se llega a un punto en que se empieza a sospechar que si existe una verdad auténtica, es que toda la infinitud multidimensional del Universo está regida, casi sin lugar a dudas, por un hatajo de locos. Y si hay que elegir entre pasarse otros diez millones de años averiguándolo, y coger el dinero y salir corriendo, a mí me vendría bien hacer ejercicio –dijo Frankie”.

Adam Douglas

“Guía del Autoestopista Galáctico”


felicidad versus tener razón

-Desde luego, la ciencia ha logrado cosas maravillosas, pero yo preferiría, con mucho, ser feliz a tener razón.

–¿Y lo es?

–No. Ahí reside todo el fracaso, por supuesto.

–Lástima –dijo Arthur con simpatía–. De otro modo, parecía una buena forma de vida.


Adam Douglas

 “Guía del Autoestopista Galáctico”


ojo con los delfines

Es un hecho importante y conocido que las cosas no siempre son lo que parecen. Por ejemplo, en el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los delfines porque había producido muchas cosas –la rueda, Nueva York, las guerras, etcétera–, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.

Adam Douglas

“Guía del Autoestopista Galáctico”


así se muere

 Así es como uno muere, entre susurros que no oye.


Ernest Hemingway

“Las nieves del Kilimanjaro”


cuando se te acaban las verdades

 Desde que empezó a expresar lo contrario de lo que sentía, sus mentiras le procuraron más éxitos con las mujeres que cuando les decía la verdad. Y lo grave no eran solo las mentiras, sino el hecho de que ya no quedaba ninguna verdad para contar.


Ernest Hemingway

“Las nieves del Kilimanjaro”


poesía y podredumbre

Ahora estoy lleno de poesía. Podredumbre y poesía. Poesía podrida…


Ernest Hemingway

“Las nieves del Kilimanjaro”


1/1/21

cuando los humanos quedamos de lado

En el siglo XVIII, el humanismo dejó de lado a Dios al pasar de una visión del mundo teocéntrica a una visión del mundo homocéntrica. En el siglo XXI, el dataísmo podría dejar de lado a los humanos al pasar de una visión del mundo homocéntrica a visión del mundo datacéntrica.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


el algoritmo te revelará el sentido

El humanismo creía que las experiencias ocurren dentro de nosotros y que deberíamos buscar en nuestro interior el sentido de todo lo que ocurre, para así infundir sentido al universo. Los dataístas creen que las experiencias no tienen valor si no son compartidas y que no necesitamos (en realidad, no podemos) encontrar el sentido en nuestro interior. Únicamente necesitamos registrar y conectar nuestra experiencia al gran flujo de datos, y los algoritmos descubrirán su sentido y nos dirán qué hacer.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


expandirse, separarse, fundirse nuevamente

 Así, en los últimos setenta mil años, la humanidad primero se expandió, después se separó en varios grupos y finalmente volvió a fusionarse. Pero el proceso de unificación no nos llevó de vuelta al principio. Cuando los diferentes grupos humanos se fusionaron en la aldea global que es hoy, cada uno aportó la herencia única de pensamientos, utensilios y comportamientos que había acumulado y desarrollando a lo largo del camino.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


procesamiento distribuido

 Al igual que el capitalismo y el comunismo, las democracias y las dictaduras son en esencia mecanismos que compiten para conseguir y analizar información. Las dictaduras emplean métodos de procesamiento centralizado, mientras que las democracias prefieren el procesamiento distribuido. En las últimas décadas, la democracia ha salido vencedora porque en las condiciones únicas de finales del siglo XX el procesamiento distribuido funcionaba mejor.

Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano».

 Paradójicamente, cuantos más sacrificios hacemos para construir un relato imaginario, tanto más fuerte se vuelve el relato, porque deseamos con desesperación dar sentido a esos sacrificios y al sufrimiento que hemos causado. En política, esto se conoce como el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano».

Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


el conocimiento como recurso inagotable

La consideración tradicional del mundo como un pastel de tamaño invariable presupone que solo hay dos tipos de recursos en el mundo: materias primas y energía. Pero en realidad hay tres tipos de recursos: materias primas, energía y conocimiento. Las materias primas y la energía pueden agotarse: cuanto más las usamos, menos tenemos. El conocimiento, en cambio, es un recurso en aumento: cuanto más lo usamos, más tenemos.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


la brecha entre religión, ciencia y espiritualidad

 La afirmación de que la religión es una herramienta para preservar el orden social y para organizar la cooperación a gran escala puede ofender a muchas personas para las que representa, ante todo, un camino espiritual. Sin embargo, de la misma manera que la brecha entre la religión y la ciencia es menor de lo que solemos pensar, la brecha entre la religión y la espiritualidad es mucho mayor. La religión es un pacto, mientras que la espiritualidad es un viaje.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


la ficción es vital

 La ficción no es mala. Es vital.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


el sufrimiento como piedra de toque

 Por lo tanto, al examinar la historia de cualquier red humana es recomendable detenerse de cuando en cuando y considerar las cosas desde la perspectiva de alguna entidad real. ¿Cómo sabemos si una entidad es real? Muy sencillo. Bastará con que nos preguntemos: «¿Puede sufrir?».


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


las historias silenciadas

La historia no es una narración única, sino miles de narraciones alternativas. Siempre que decidimos contar una, también decidimos silenciar las otras.

Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


la utilidad del mito

En la práctica, el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionamos demasiado la realidad, ello nos debilitará y no seremos capaces de competir contra rivales más perspicaces. Por otra parte, no podemos organizar con eficacia a masas de gente sin recurrir a algunos mitos ficticios. De modo que si nos mantenemos en la pura realidad, sin mezclar en ella algo de ficción, poca gente nos seguirá.

Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


la verdad apenas cuenta

 El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto para describir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla. Cuando los informes oficiales chocaban contra la realidad objetiva, a menudo era la realidad la que tenía que ceder el paso. Quienquiera que haya tratado con las autoridades encargadas de los impuestos, con el sistema educativo o con cualquier otra burocracia compleja sabe que la verdad apenas cuenta. Lo que está escrito en el formulario es muchísimo más importante.


Yuval Noah Harari

“Homo Deus”


rareza por la admiración popular

 «Qué raro —dijo— que la gente se admire con las historias de personajes que lo único memorable que tienen son las desdichas que les pasan: ...