Resh Lakish dijo: «Si las intenciones de uno son puras, la Torá se convierte para él en una medicina que da la vida, purificándole para la vida. Pero, si las intenciones de uno son impuras, se convierte en una droga que da la muerte y que le purifica para morir».
(…)
Un hombre fue a ver al gran rabino Hillel, que vivió en el primer siglo de la era cristiana, y le dijo: «Me convertiré en un prosélito con la condición de que me enseñes toda la Torá mientras me sostengo sobre un solo pie». Hillel dijo: «Si hay algo que te resulte odioso, no se lo hagas a tu vecino. Ésa es toda la Torá. El resto son comentarios; ve y apréndelos».
Philip K. Dick
“La invasión divina”
No hay comentarios.:
Publicar un comentario