Jung habla en alguna parte —olvido en cuál de sus libros—, de una persona, una persona normal en cuya mente aflora un día cierta idea que no se marcha nunca. Además, dice Jung, después de que esa idea entra en la mente de esa persona, nada nuevo ocurre jamás en esa mente; para ella el tiempo se detiene; la mente muere. La mente, como una entidad viva y creciente, muere. y sin embargo, la persona subsiste.
Philip K. Dick
“La transmigración de Timothy Archer”
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