Uno a uno, hasta que nos rodeen por todas partes. Mírales, y cuando veas a uno al que desearías matar me lo dices, y yo volveré a borrar a esa persona de la existencia. Pero debes mirar bien a la persona que te parezca digna de morir..., debes ver en ella al perro aplastado que agonizaba. Sólo entonces tienes el derecho de acabar con esa persona; sólo cuando lloras tienes el derecho a destruir.
Philip K. Dick
“La invasión divina”
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